El presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó este viernes que Brasil no será un exportador de tierras raras y minerales críticos sin procesar, y defendió transformar esas riquezas en motores del desarrollo industrial y la soberanía nacional.
Durante una reunión extraordinaria del Consejo Nacional de Política Energética, el mandatario consideró que Brasil atraviesa un momento geoeconómico extraordinario y posee perspectivas de futuro incomparables con las de la mayoría de las naciones.
Al evaluar la situación económica, Lula destacó que el país volvió a registrar un crecimiento superior al tres por ciento, mientras presenta la menor inflación acumulada en un período de cuatro años de toda su historia, según reportó Brasil 247.
También resaltó los avances en materia salarial y señaló que el 80 por ciento de las categorías profesionales organizadas consiguió acuerdos con aumentos reales por encima de la inflación.
El gobernante defendió la política de valorización permanente del salario mínimo, vinculada al crecimiento del producto interno bruto y no limitada a la reposición de las pérdidas inflacionarias.
Según explicó, esa estrategia permite que trabajadores y jubilados participen de los resultados del crecimiento económico y contribuye a reducir las desigualdades sociales.
También atribuyó los avances de la agenda económica a la capacidad de diálogo y articulación política de su administración, que consiguió aprobar iniciativas complejas en un Congreso cuya composición representa desafíos para el Ejecutivo.
Entre esas medidas mencionó la reforma tributaria y la iniciativa de eximir del impuesto sobre la renta a quienes perciben hasta cinco mil reales mensuales (unos 925 dólares al cambio actual), acompañada de una mayor tributación de los sectores de ingresos elevados.
Sin embargo, el eje central de su intervención estuvo relacionado con el aprovechamiento de los recursos minerales estratégicos, particularmente las tierras raras, esenciales para las industrias tecnológicas avanzadas y la transición energética.
El presidente advirtió que Brasil no repetirá los modelos históricos de explotación colonial, en los cuales sus riquezas naturales salían del territorio sin generar suficiente desarrollo industrial y beneficios para la población.
Al respecto, defendió que la exploración y separación de los minerales estén acompañadas por procesos de transformación industrial dentro del país.
Lula manifestó disposición a recibir inversiones extranjeras, independientemente de su procedencia, pero estableció como condición que las empresas interesadas trabajen en asociación con compañías brasileñas y contribuyan a agregar valor a los recursos nacionales.
Fuente: Prensa Latina
