En una medida que podría desencadenar una guerra comercial global, el presidente estadounidense Donald Trump anunció el miércoles aranceles radicales, calificando la decisión como el “Día de la Liberación” para la industria estadounidense.
Desde el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, Trump afirmó que EEUU había sido “saqueado, violado y expoliado por naciones cercanas y lejanas, tanto amigas como enemigas”. Posteriormente, firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a países de todo el mundo según su trato a EEUU.
“Este es el Día de la Liberación”, proclamó Trump, añadiendo que “será recordado para siempre como el día en que la industria estadounidense renació, el día en que se recuperó el destino de EEUU”.
Los aranceles, que según la Casa Blanca están motivados por una “emergencia nacional” debido a los persistentes déficits comerciales, entrarán en vigor este fin de semana, y la próxima semana se aplicarán tasas más altas a los países más afectados. Trump impuso algunos de los aranceles más elevados a China (34%), la Unión Europea (20%) y Japón (24%), aunque afirmó ser “muy generoso” al imponer solo la mitad de los impuestos que esos países aplican a las exportaciones estadounidenses.
La medida, que Trump lleva semanas anunciando, busca proteger la industria estadounidense y marcar el comienzo de una nueva “Edad de Oro”. Sin embargo, muchos economistas advierten que los aranceles podrían llevar a EEUU a una recesión a medida que los costos repercuten en los consumidores y las tensiones comerciales mundiales se intensifican.
El anuncio provocó una caída del dólar del 1% frente al euro y otras divisas importantes. También provocó una reacción inmediata: la UE se comprometió a responder “antes de finales de abril” y el Reino Unido advirtió que “una guerra comercial no beneficia a nadie”.
A pesar de las críticas, Trump se mantuvo firme, insistiendo en que los aranceles son la solución a los desequilibrios comerciales y las dificultades económicas de EEUU. Sin embargo, los críticos argumentan que las empresas y los consumidores estadounidenses acabarán sufriendo las consecuencias.
Source: Agencias