Según informes, el corredor terrestre recientemente activado entre Irán y Pakistán ha roto el monopolio marítimo de los Emiratos Árabes Unidos sobre el tránsito en Asia Occidental, ofreciendo una ruta que evita el estrecho de Ormuz y conecta con el corredor económico chino de 60.000 millones de dólares.
Según un informe de la agencia de noticias iraní Fars, el corredor, activado en virtud de un acuerdo de transporte terrestre de 2008 entre Teherán e Islamabad, ahora conecta seis rutas terrestres desde los principales puertos pakistaníes de Gwadar, Karachi y Puerto Qasim con los pasos fronterizos iraníes de Taftan y Gabd.
El objetivo es transportar mercancías de sur a norte sin preocuparse por los buques de la armada estadounidense ni las restricciones marítimas.
Un informe del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales (RIAC) confirmó que el primer envío comercial a través del corredor ya llegó a Tashkent, la capital de Uzbekistán.
El punto de inflexión del proyecto es su conexión con el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC). A través de sus fronteras sureste, Irán ahora tiene acceso a una red de 3.000 kilómetros que conecta el oeste de China con el Océano Índico.
Los analistas afirman que esta conexión abre una nueva ruta comercial entre Teherán, Pekín y los países de Asia Central, reduciendo la presión de las sanciones marítimas.
Por su parte, Pakistán está utilizando este corredor para alejarse de la inestable ruta de tránsito afgana.
Tras haber enfrentado graves tensiones fronterizas con Kabul en los últimos años, Islamabad ahora cuenta con una ruta directa y segura hacia los mercados de Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán.
Mientras tanto, Irán impulsa el proyecto ferroviario Chabahar-Zahedan, que está completado en más del 90%.
Se espera que la línea ferroviaria, que forma parte del Corredor Norte-Sur y conectará los puertos del sur de Irán con Rusia y Asia Central, esté operativa a finales de la primavera de 2026.
Los expertos creen que la combinación de estos dos corredores —este-oeste y norte-sur— creará un triángulo logístico, elevando el papel de Irán de país de tránsito a centro regional.
En este panorama cambiante, los Emiratos Árabes Unidos parecen ser los grandes perjudicados.
Dubai y Abu Dabi, que durante años sirvieron como principales centros de tránsito y reexportación de mercancías con destino a Irán y Asia Central, ahora se enfrentan a la competencia de un corredor terrestre de bajo coste.
Si bien los expertos recalcan que las carreteras nunca sustituirán por completo a los barcos, señalan que, en tiempos de crisis o de crecientes tensiones militares en el estrecho de Ormuz, estas rutas terrestres pueden mantener el flujo comercial.
Irán cerró el corredor estratégico a sus enemigos y aliados en represalia por la última oleada de agresión no provocada de EEUU y el régimen israelí contra el país.
Fuente: Press TV