En una medida sin precedentes que genera serias preocupaciones sobre las libertades civiles en Alemania, el país está tomando medidas para deportar a cuatro jóvenes residentes extranjeros acusados de participar en protestas contra la guerra genocida de “Israel” contra el pueblo de Gaza.
The Intercept informó el martes que las órdenes de deportación fueron emitidas por las autoridades de inmigración del país en virtud de la ley migratoria alemana.
Cooper Longbottom, Kasia Wlaszczyk, Shane O’Brien y Roberta Murray son las cuatro personas que están siendo deportadas. Son ciudadanos de EEUU, Polonia y, en estos dos últimos casos, Irlanda, respectivamente.
Ninguno de los cuatro ha sido condenado por ningún delito. Las órdenes entrarán en vigor en menos de un mes.
El jefe de la agencia de inmigración de Berlín emitió las órdenes de deportación en medio de presiones políticas y a pesar de las objeciones internas.
El conflicto interno surgió porque tres de las personas objeto de deportación son ciudadanos de estados miembros de la Unión Europea que normalmente gozan de libertad de movimiento entre los países de la UE, informó The Intercept.
Los abogados están comparando estos casos con el uso de órdenes de deportación por parte de Washington para reprimir los movimientos sociales.
“Lo que estamos viendo aquí es una estrategia propia de la extrema derecha”, declaró Alexander Gorski, abogado que representa a dos de los manifestantes.
“También se puede observar en EEUU y Alemania: la disidencia política se silencia al centrarse en el estatus migratorio de los manifestantes”, añadió.
“Desde una perspectiva legal, nos alarmó el razonamiento, que nos recordó el caso de Mahmoud Khalil”, continuó Gorski.
Gorski se refería al graduado palestino de la Universidad de Columbia y residente permanente en EEUU, quien fue arrestado en su edificio de apartamentos por acusaciones relacionadas con actividades pro palestinas en el campus.
Thomas Oberhäuser, abogado y presidente del comité ejecutivo de derecho migratorio del Colegio de Abogados de Alemania, afirmó que, según la ley migratoria alemana, las autoridades no necesitan una condena penal para emitir una orden de deportación.
“La pregunta clave es: ¿Cuán grave es la amenaza y cuán proporcionada es la respuesta?” —dijo Oberhäuser, quien no está involucrado en el caso—. Si “alguien es expulsado simplemente por sus creencias políticas, se trata de una extralimitación enorme.”
Cada una de las cuatro personas enfrenta acusaciones separadas de las autoridades alemanas relacionadas con las protestas y el activismo propalestino en Berlín.
Las protestas en cuestión incluyen una sentada masiva en la estación central de tren de Berlín, un bloqueo de carreteras y la ocupación a finales de 2024 de un edificio de la Universidad Libre de Berlín.
El único evento que vincula los cuatro casos fue la acusación de que los manifestantes participaron en la ocupación de la universidad, que incluyó la presunta obstrucción de un arresto.
Ninguno de los manifestantes está acusado de ningún acto específico de vandalismo ni de obstrucción de un arresto en la universidad. En cambio, la orden de deportación cita la sospecha de que participaron en una acción colectiva coordinada.
Alemania ha sido un firme defensor de “Israel” durante décadas. Sus exportaciones de armas letales a los territorios ocupados se han multiplicado por diez tras el inicio de la guerra contra Gaza el 7 de octubre de 2023, lo que lo convierte en un participante activo en el genocidio que se desarrolla en el asediado territorio palestino.
En noviembre, el parlamento alemán aprobó una controvertida resolución de apoyo a “Israel”, a pesar de las advertencias de que viola las libertades fundamentales y podría acallar cualquier crítica al régimen ocupante.
Source: Press TV (traducido por el sitio de Al Manar en español)